Centro acogida en Amazonas, Brasil

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El verano de 2022 estaba reservado y organizado para conocer en terreno uno de los proyectos que Arcores desarrolla en Brasil. En concreto ibamos al de Tapauá, en la región de Lábrea, ubicado en el río Purús. En la zona tienen tres centros que acogen a menores, con el fin de prevenir el abandono escolar, la explotación infantil y laboral y los problemas causados por el alcohol y drogas entre otros.

Además de la labor en terreno de asistencia sanitaria, talleres y grabación de vídeos para mostrar su realidad. A comienzos de año realizamos una donación de 6000€ para la mejora de las instalaciones. El edificio tiene casi 25 años y ha acogido a miles de niños y niñas desde entonces y precisa de mejoras. En nuestro caso el dinero ha ido destinado a la canalización.

Obra del patio

CONTEXTO

La situación en esta zona del Estado del Amazonas es problemática con sistemas de
protección familiar y social deteriorados, infraviviendas, falta de alternativas de ocio, problemas
de bajo rendimiento escolar y deficientes servicios sanitarios. Además, muchas familias sufren
desestructuración familiar, violencia doméstica, abuso de menores, prostitución y tráfico y
consumo de drogas. Estos factores son más propios de las áreas urbanas del Amazonas como Tapauá pero afectan también a la población ribereña e indígena. La situación de la salud y la seguridad alimentaria en la población de Tapauá es preocupante. Las ciudades cabecera de los municipios disponen de pequeñas unidades básicas de salud que funcionan de manera precaria.
En relación a la seguridad alimentaria, debido al alto índice de pobreza en la región, la alimentación de la población, especialmente de los niños, es muy deficiente existiendo desnutrición.

Los recursos educativos de Tapauá son deficientes, con infraestructuras en mal estado, baja formación del profesorado y escasa calidad de la enseñanza. Esto hace que muchos jóvenes abandonen precozmente la escuela para trabajar y ayudar a la economía familiar y no continúen con su formación por falta de recursos económicos. Los menores, además, están en la escuela cuatro horas al día, pasando el resto del tiempo solos y en la calle, expuestos a riesgos como el tráfico y consumo de drogas, la explotación sexual y el vandalismo, problemáticas comúnmente extendidas en la zona.

Este centro ofrece espacios formativos y de ocio sano, reduciendo el tiempo que los jóvenes pasan en la calle. Una vez que los niños, niñas y adolescentes salen de la escuela, acuden al CET para la realización de las actividades, bien en turno de mañana o turno de tarde. Se les ofrece una comida al día, que en muchas ocasiones es la ingesta más nutritiva que realizan. También garantizan la escolarización y el apoyo escolar a aquellos menores con problemas de aprendizaje.

clase de guitarra