MYRI, UNA HISTORIA DE COOPERACIÓN

Aquí os cuento la historia de la anterior coordinadora de proyectos de KUBUKA. Ha dejado un enorme recuerdo en todos.

Han sido un total de 3 años y 9 meses, o lo que es lo mismo, 1.374 días, es decir, 32.976 horas, este es un resumen rápido de la estancia de nuestra compañera Myri en Kenia como Coordinadora de Proyectos de KUBUKA. Pero es absurdo cuantificarlo solamente en tiempo porque ha sido muchísimo más, tanto que sería imposible relatarlo en este blog porque estamos convencidos de que todo lo vivido es difícil de expresar en palabras. Nuestra querida Mwende, su nombre en suajili (aunque en estos casi 4 años ha tenido muchos más), acaba de volver a España tras una intensa experiencia en Kenia trabajando con y por personas que se han convertido en parte de su familia. Una de esas etapas de las que se aprende y que, probablemente, nunca olvidará. No podemos imaginar cómo fue el primer día que llegó a Kibera, el slum en el que trabajamos y que pronto se convertiría en su hogar; los proyectos, cómo llegaron a sus manos y cómo los deja ahora con su partida; las infinitas reuniones, los encuentros y desencuentros; las aventuras y desventuras; las personas que han estado a su lado; los éxitos y los fracasos; los días de tormenta y los de sol; los de añoranza y los de esperanza; la música; las conversaciones; los abrazos; las batallas; los atardeceres y los amaneceres; en conclusión, una vida, que seguramente no imaginaba y que ahora se convierte en parte de su historia. El relato no podría ser más bello y esperamos escucharlo, aunque sea por capítulos, de su boca.

Pero como toda buena historia, tiene un principio y un final aunque creemos que en este caso, más que final, es una segunda parte, como en las buenas novelas de las que es imposible desengancharse. Myri ya está de vuelta y, como no podía ser de otra manera, continuará unida a su familia KUBUKA que la adora y le manda su cariño a través de estos mensajes. Aquí te hacemos llegar algunos y el resto se darán en persona acompañados de un fuerte abrazo…

“Ternura, generosidad, amor al prójimo, fortaleza y consistencia en grandes cantidades y todo al mismo tiempo. Eso es lo que me viene a la cabeza cuando pienso en ti y me acuerdo del tiempo que conviví y trabajé contigo hace ya un par de años. No me cabe duda de que habrás dejado un hueco enorme en la vida de muchos kenianos. Qué orgullosa tienes que estar de quién eres, querida. Ahora, a seguir haciendo bien por aquí. Disfruta mucho y ojalá nos veamos pronto”. Isabel Albella

“El trabajo que has hecho es increíble. Antes de conocerte en persona, ya sabía la energía e ilusión que transmites porque me llegaba desde Kenia hasta aquí y a través de nuestras gestiones comerciales de Merchandising por WhatsApp. Y por eso, ya sabía antes de conocerte en persona que nos íbamos a llevar muy bien. Estoy muy agradecida de haberte conocido y de que formes parte de KUBUKA”. Natalia

“Ver monólogos, cantar al alto la lleva, ver conciertos de ya sabes tú qué… desatascar canalones en Kibera un domingo cualquiera, o cocinar pollo en cama de miel y mostaza, solo puede ser tan divertido si es a tu lado, y ESOS RATITOS PUES SON ¡PA MI! Nunca los olvidaré. Porque eres única y no te cambio por nada. ¡Te quiero squirel!” Arantxa

“Nuestra Myri es una persona clave de KUBUKA, no se puede entender KUBUKA Kenia sin Myri, pues ha sido la piedra angular que ha permitido que todo siga rodando, que los proyectos salgan adelante y que sigamos creciendo. Lo más importante de todo, es que has hecho que todos los voluntarios que hemos pasado por Nairobi nos sintamos como en nuestra casa, que tanto la gente local como voluntarios se involucren y colaboren de forma conjunta, siempre con una sonrisa, y nunca desesperando (incluso cuando te caíste en un río lleno de caca ;)). Estamos deseando tenerte por España, y que todo ese positivismo, ganas de trabajar y de cambiar el mundo las apliques desde aquí como nueva vice-presidenta de la Junta de KUBUKA. Siempre te estaremos agradecidos. ¡Un besazo!” Valle

“Todavía recuerdo ese 7 de octubre de 2014 cuando cogí un avión rumbo a Kenia con una vasca desconocida en el asiento de detrás. Llegamos las dos con muchas ganas y muy emocionadas con la nueva aventura. La vasca resulta que se llamaba Myriam, a la que luego apodamos Mestarron. Ella se quedó en Nairobi, la alocada y ruidosa ciudad, y yo me fui a Tala, la zona rural sin electricidad ni agua caliente. Vivimos mil aventuras, curramos mucho, lo pasamos increíble. Yo me volví un año después, ella se vuelve ahora, después de cuatro años dándolo todo con KUBUKA.
¡Yuju!Por fin vuelve nuestra querida Myri, una de las personas más buenas que conozco, curranta y gran amiga, tiene un corazón tan grande que cabemos todo el equipo de KUBUKA. Sé que en Kenia le van a echar mucho de menos pero yo estoy muy muy feliz de que vuelva a España y poder contar con ella para hacer grandes cosas y disfrutar de ella, queridos keniatas ya nos la habéis robado bastante tiempo ¡bienvenida Myri!”

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