LA RAZÓN DE ESTAR EN ZAMBIA

Ioseba

Este es Ioseba, el culpable, en el buen sentido, de que esté ahora pedaleando por Zambia y que la labor de recaudación de este año vaya destinada a la ong (KUBUKA) en la que él trabaja. Un día, su hermana Alaitz, amiga desde hace años, me dice que su hermano, él que siempre está por mundos ayudando viene al pueblo a contar lo que hace, que tengo que conocerle. Bajé a Andosilla y al final de la charla ya tenía objetivo para 2018. Gracias a Alaitz y sobre todo a Ioseba por la predisposición. Ahora estaré rodando por algún lugar de Zambia, mientras tanto os dejo con sus palabras.

Somos un equipo. Algo no siempre fácil de conseguir cuando una organización cuenta con personal en tres países diferentes, trabajando en proyectos distintos, pero con un solo fin, conseguir que nuestro trabajo tenga un impacto positivo en la vida de cientos de personas en Kenia y Zambia.

Después de mi estancia como coordinador de proyectos en Zambia durante casi nueve meses, KUBUKA confió en mí para liderar el departamento de gestión de proyectos y voluntariado en España. Sabía que era una importante responsabilidad pero la acepté sin miedo porque conocía el gran equipo del que formo parte y la motivación e ilusión que cada persona demuestra día a día en Kenia, Zambia y España. Tenía claro que me lo iban a poner fácil y que iba a recibir el apoyo de todas en cada dificultad. Así que, emprendí un nuevo camino.

Ya conocía al equipo de KUBUKA en Zambia y nuestro trabajo allí, sólo me faltaba acercarme a la realidad keniana, país que nunca había visitado hasta el pasado mes de mayo y os quiero relatar un poco mis percepciones…

Gratitud es la primera palabra que me viene a la cabeza después de mi estancia en Kenia. Se trata de un país con un contexto diferente al que había vivido en Livingstone (Zambia) pero del que me di cuenta que podemos aprender mucho. Creo que es importante tener un conocimiento profundo de los contextos de ambos países para, de esta forma, adaptar las buenas prácticas que llevamos a cabo tanto en uno como en otro a la realidad local de cada país. Por este motivo, creo que este viaje ha sido muy útil para mí y me ha ayudado a pensar más en la globalidad de la ONG, lo que sin duda es una gran aportación para hacer un mejor trabajo.

Mis descubrimientos

Después de una cálida acogida, empecé a visitar los proyectos que KUBUKA, junto con su contraparte Lisha Mtoto, tiene en Kenia. Eric, su director, Myriam y Paula, coordinadoras de proyectos en terreno, Blanca, voluntaria, y todas las personas empleadas allí (Elisabeth, Patrick, Wambugu, Maria, Mum, los profesores del Grace Humanitas, teacher Peter, los chicos de Made in Kibera…), me mostraron el importante trabajo que hacen en Kibera, Mathare y Tala.

Por fin le ponían cara a “España”, como nos llaman a las personas que trabajamos desde aquí, y era la mía. Nuestros trabajos, siempre conectados, hacen que nos olvidemos de que, tras un email, un informe, un éxito y, aunque pocos, también algunos fracasos, están personas que necesitan contacto más allá de lo digital, apoyarnos, crear confianza y  lazos que significan mucho más que pertenecer a un mismo equipo, significan ser una misma familia, luchar por un mismo objetivo, moverse en una misma dirección.

Aprovecharon tener a “España” delante, algo de lo que estoy muy agradecido, ya que escuché sus prioridades y necesidades más acuciantes, y algunos errores que cometemos y que debemos subsanar. Fue muy interesante y gratificante hablar, escuchar, analizar y llegar a conclusiones comunes sobre lo que se necesita para mejorar.

Pero por encima de todo esto, lo más importante que me he traído de Kenia son maravillosos compañeros y compañeras. Me quedo con todas y cada una de las personas que conocí. Me quedo con nuestro equipo, sus ganas, su valentía, su entrega para lograr que los proyectos de KUBUKA logren esa ansiada sostenibilidad que haga que nuestros esfuerzos estén a la altura de nuestro objetivo.

Y ya para terminar, un pequeño aunque importante detalle que quiero resaltar: logré, durante mis visitas a Kibera, no caerme a ningún río o arroyo (miedo extremo de todas las personas que pasamos por ahí). Si habéis visto alguna foto o habéis tenido la oportunidad de andar por esas calles, sobre todo en época de lluvias, sabréis a qué me refiero.

Desde mi humilde puesto en España, prometo seguir trabajando y apoyando la gran labor que cada una de las personas en terreno lleváis a cabo.

Mil gracias “Kenia”, mil gracias “Zambia”.

Ioseba Amatriain Losa, coordinador de proyectos y voluntariado de KUBUKA

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