MEHMOOD ALI RUSTAMI

Kaan

Cuando estuve en Belgrado, viendo el trabajo en el infopark y sacando foto a un grupo, terminé hablando con Kaan. Un chico de Afganistán con el que sigo en contacto, en el momento que le hacía la foto, se encontró con un amigo que no veía desde los 10 años.

Nació en Afganistan hace 21 años. Por culpa de la guerra tuvo que pedir refugio en Tayikistán. Allí daba clases de inglés y también de cricket. Pero tampoco era seguro y tuvo que escapar de la mala situación, pero con un obejtivo claro, continuar sus estudios y hacer algo para ayudar a este mundo devastado.

En el momento de mandarme su historia estaba en Frankmarth, Austria, y a 15 de agosto sigue allí con la idea de solicitar asilo.

La razón principal por la que escapó de Afganistán es porque su hermano fue asesinado por los talibanes en 2010 en la provincia de Takhar. Él estaba traduciendo a los americanos y por eso lo mataron. Creo que la guerra allí nunca va a terminar, todos los días muere gente y lo peor es que es la gente pobre, no he visto morir gente rica.

Su viaje empezó un día de ramadán. Voló desde el aeropuerto de Dushanbe de Tajikistan a Teherán. Al salir llamó a un traficante que le había recomendado el taxista. Esa noche durmió en su casa. Al día siguiente empezó la ruta del refugiado negra por nuestra parte. Mi padre y yo pusimos nuestra vida en riesgo por una vida mejor. El traficante nos llevó a otro que durante ocho horas nos trasladó caminando a un lugar al que llegamos de noche y nos puso en manos de otros traficantes.  Sin comida durante dos días y mucho frío en plena montaña. Era muy difícil calmar a mi padre en esa situación. Habíamos estado las últimas cuatro horas bajo agua helada.  Después de eso nos toco caminar hacia diferentes casas de traficantes hasta que la Frontera, pero había policía, así que tuvimos que intentarlo varias veces hasta que lo conseguimos y pudimos pasar a Turquía donde nos esperaba otro traficante.

Después fuimos durante dos días en una furgoneta con otro chico más hasta Estambul. Nos llevaron a un sitio llamado Yaksarye. Tuvimos que buscar otro traficante y después de siete días el viaje continúa de Turquía hacia Bulgaria durante seis horas, la frontera más dura. Si la policía de frontera te pilla te golpea duramente, sea mujer, niño o viejo.

En la frontera turca con Bulgaria estuvimos en un hotel llamado Antek y allí el traficante, era mujer, fue una sorpresa para nosotros, es la primera vez que una mujer me ha dado tanto miedo. Pero fue muy buena y nos dio comida y nos prometió que cruzaríamos la frontera, pero mi corazón no la creía. A los días un niño vino y nos dijo que estuvieramos listos en 30 minutos. Después de cuatro horas pasamos dos pequeños lagos con barca, mi corazón seguía sin creerlo. Nos sentamos en un sitio y en un momento vino un coche corriemos y saltamos en él. Pero eramos demasiado y mucho peso para el coche y el conductor nos dijo que bajásemos del coche y pensé que todo había terminado. Por mi no temía que nos cogiera la policía, era por mi padre cuando le veía llorar y su tristeza me contagió. Estábamos de noche y nadie nos vio llorar.

De ahí nos llevaron a una casa abandonada y nos escondimos hasta que llego un coche. Se me hizo eterna la espera pensando que vendría la policía. El coche llegó y todos respiramos dentro y sonreíamos. Nos llevaron a Sofía por tres días, con dos comidas al día y sin poder salir de la cocina. La siguiente misión era Serbia.

De repente un día vino uno para que estuviéramos listos, llegó un coche grande. Nos llevó a un sitio en la montaña y caminamos de noche durante casi dos horas y esperamos otras dos en un lugar oscuro. Había mucha gente y cuando llegó el coche corrimos a él, ibamos 25 personas dentro de él durante seis horas Hasta Carpal en Belgrado. Después de siete días allí nuestro traficante nos llamó pidiendo más dinero y de malas maneras. Al final llegamnos a un acuerdo y dos días después fuimos a la frontera búlgara, pero la policía nos cogió y nos devolvió a Serbia. El traficante nos pregunto si queríamos volver a Belgrado o esperar en el bosque, le dijimos que lo intentaríamos cada noche y que esperaríamso a otro traficante. El se enfadó y tuvimos que ir a los pueblos cercanos a mendigar comida. A los cinco días vino un traficante que tan solo tenía 18 años. Nos trajo comida, agua y nos dijo que cruzaríamos esa noche. Lo hicimos y llegamos a otro bosque, donde dormimos hasta la tarde para ir al encuentro de otro coche que nos llevó directamente a Austria.

Ese viaje lo emprendimos seis personas desde Turquía, nos ha convertido en más que amigos, en una familia.

Quería llegar a Suecia, pero he decidido quedarme en Austria. Quiero vivir mi vida abiertos a los demás, vivir humanamente. Quiero ser algo en el futuro con los estudios que quiero, que me sirvan para ser útil para los demás.

Quiero decir a la gente de Europa que hace la guerra indirectamente en otro países, que nos dejen vivir la vida en paz y con normalidad.

Quiero estar en la UE, pero que sepan que nadie es feliz de dejar sus países, pero no hay paz y por eso venimos buscando refugio para poder vivir. Estamos hambrientos de paz, amor y amistad.

No creo en sueños, mi hermano mayor me decía que los sueños se deben quedar en eso, en sueños. Pero lo que si quiero es una buena educación, para poder ayudar a otros. Poder estar con mi familia. También seguir jugando a cricket que es mi pasión.

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