Etapa 26: Hamburgo-Lübeck

Hemos desviado la ruta hacia Lübeck con la intención de ver el último campo en Alemania.

Después de tres días en Hamburgo, nos despedimos de una ciudad con la mente abierta. Con una población volcada en su gran mayoría en la ayuda a los refugiados, a la gente necesitada y que en el caso de ayer, 6 de agosto, celebró por todo lo alto el día del orgullo gay. En balcones, iglesias y edificios institucionales hondeaba la bandera arcoiris y me planteo si eso lo haríamos en muchas ciudades de España.

La etapa ha sido corta, pero ha comenzado con lluvia intensa. A los 20km ha cesado y el sol tímido iba saliendo a ratos para ir recuperando calor. He recorrido la 75 por pueblos locales y con una pequeña parada en el camino a pie de carretera.

Antes de las 14:00 estaba cruzando el puente hacia el Alstad de esta ciudad encantada. La parte vieja es una isla del canal que viene del mar. A no muchos kilómetros está ya el mar del norte. Se oyen las gaviotas y se respira ya el salitre en el aire según el viento. La parte vieja es un cúmulo de iglesias afiladas de tejados verdes y edificios monumentales.

Dejamos las cosas en la pensión y el dueño es iraquí, le preguntamos por campos y nos indica dos lugares donde hemos probado suerte. Uno es a 150 metros de donde dormimos, en el número 42 de Fackenburguer Allee. Pasamos la valla y le preguntamos a un hombre que fuma tranquilo apoyado en la pared. No habla inglés, pero entiende que buscamos refugiados y que queremos ver el campo. Nos pasa dentro y nos presenta a varios refugiados de Irán. Directamente nos invitan a tomar café y subimos a un pequeño cuartto con una litera y un chico sentado en el suelo leyendo. Ellos son Sia y Mehdi. Tomamos café y nos reímos, porque su inglés es regular, pero nos entendemos. Después de una hora y media, nos despedimos con abrazos y nos ofrecen cama y cena, la pena haberlos conocido después de haber encontardo pensión, si no habría sido muy buena experiencia.

Después de ese campo, ya es de noche y aunque sea queremos ver un campo ocupa que hay en el número 11 de la calle Willy-Brandt-Allee. Una casa en la que viven refugiados, ayudados por grupos locales. Hoy se da la circunstancia que hay una especie de festival y está ubicado en frente. Puestos de comida, y música que contrastan con esa otra realidad. Las dos conviviendo normalmente.

Etapa de relativo descanso. 70km que me acercan a Rostock, última parada en Alemania.

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