ABDULLAH Y MAHMUD

Abdullah

Mahmud

Mi amigo Gus me mandó el audio de la entrevista de Abdullah y Mahmud, dos hermanos que conocí en la isla de Quíos en abril. Las fotos son suyas también.

A estos dos hermanos los conocí en el campo de Souda. Durante esos quince días, siempre los veías sonriendo. Vivían en una tienda de campaña a la entrada del campo. No me dio tiempo a entrevistarles y Gustavo me hizo el favor de mandarme el audio y fotos. Principalmente nos habla Abdullah, el hermano mayor, enfermero de 35 años. Os transcribo sus palabras en primera persona.

Antes de la guerra, comíamos toda la familia juntos siempre. Caminabas y disfrutabas de la vida. Nadie pensaba en salir de Siria. Cuando empezó la guerra la gente la entendía, porque había ciertas privaciones de libertad y eso tenía que cambiar. Pero apareció el Isis y todo cambió, y llegó el terror. Decidimos irnos pero no teníamos dinero. Uno no sabe lo que llevarse, porque no sabes si la guerra acabará en cinco minutos o durará diez años, así que al final te vas de casa y lo dejas todo. Dejas tu pasado atrás.

Siria está destruida, no queda civilización. No hay futuro. Isis está en contra de todo, es una organización del terror, han matado a mucha gente, en mi ciudad, a amigos, delante mía. Todo el mundo les odia.

El 15 de febrero de 2016 dejamos Siria a través de un traficante. Para dejar un área bajo el control del Isis, si no imposible. Si no, podía ser peor y que el Isis nos forzase a estar con ellos. Intentamos tres días, recorriendo la frontera, pero veíamos a gente que  volvía herida de la policía fronteriza. Así que elegimos otro área cerca de Idlib. Dormimos 20 días en la frontera hasta encontrar paso. Otro traficante. Al primer intento llovía a mares, otro día policía nos pilló y a la tercera pasamos. Nos llevaron a un lugar sin comida, cama y mantas. Hacía mucho frío.

Fuimos a la zona del Kurdistán en casa de amigos y me decían que para llegar a Grecia necesitábamos traficante que hablase turco. A través de dos traficantes llegamos a Grecia el 20 de marzo. En las fronteras hasta llegar aquí, te roban todo, dinero papeles y te dejan sin avance posible. Te roba la gente, la policía y nadie dice nada, queríamos venir aquí para sentirnos más seguros, pero ya ves como estamos.

Tenemos el sueño de estar bien en el país que nos acoja. Aprender el idioma, integrarnos y trabajar en hospital, tener vida normal y mejor que ahora. Tengo hijos y mujer y quiero traerlos. No quiero estar como ahora, llegué hace mes y medio, (ahora son ya cuatro meses) y sigo durmiendo en el suelo y pasando hambre, estoy muy cansado. No tiene pinta de cambiar a corto plazo. Los días se pasan haciendo colas para comer y viendo pasar el tiempo en este campo. Los días son iguales. Preguntamos a las organizaciones para que nos den información, pero muchas son de voluntarios y tampoco saben nada y las grandes no te dicen responden. Por lo menos hemos hecho amigos y eso ayuda a soportar esto y sonreír, que es lo mejor para olvidarse de donde hemos salido y donde estamos. Casi no salimos del campo, no nos sentimos seguros saliendo, porque a veces hay personas fascistas que pegan a los refugiados.

Respecto a los europeos, yo no sé que pasa, debemos parecer de la luna, somos como cualquiera y nos tratan mal, dónde están nuestros derechos humanos. Estoy sorprendido, parece que se han olvidado de los derechos con nosotros, no somos ni animales ni asesinos. Nadie en Siria ha vivido como lo estamos haciendo aquí ahora. Por suerte no me he puesto malo, porque el servicio médico es nefasto hacia los refugiados. Algunos han tardado días en ser atendidos, otros les atienden poco y mal y casi les molestan cuando van al hospital, he llegado a ver algunos morir aquí.

Por mucho que abran las fronteras ya estamos sin dinero, a dónde voy ahora. No tengo nada que hacer si no me colocan en algún lugar, me obligan a vagabundear y pedir dinero. Tengo planes, muchos, pero necesito dinero. Aun y todo prefiero estar aquí, no queremos volver a Siria, volver es morir, o que te obliguen a alistarte o ver la muerte. Como no queremos ir alistarnos con nadie, todos nos persiguen.

Los europeos no entienden que somos humanos como ellos y así como hace 60 años ellos tuvieron que huir de la guerra y pedir asilo, puede volver a ocurrir dentro de 20 años. ¿Qué esperan que hagan todos estos países a los que les están cerrando las puertas? Pido que nos salven.

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