Etapa 16: Budapest-Toltéstava

Una etapa algo larga me acerca más a la frontera con Eslovaquía y a la espera de ver si en los campos que hay en este lugar me dejarán ver algo.

Durante la noche ha empezado a caer del cielo chuzos de punta. En ese momento caigo que he elegido hacer una etapa algo larga y reservado sin mirar el tiempo. De madrugada enciendo el móvil y miro me el clima para hoy, lluvia y más lluvia. Nota mental, mirar el tiempo para los siguientes días.

La cosa es que al despertarme los pájaros cantan, suenan flautas y hasta creo que he visto un duende. Me alegro que la página del tiempo haya andado tan desatinada. Un pequeño contratiempo me retrasa y salgo más tarde de lo esperado.

Entre un recado y varias paradas llego al mismo campo que visitamos ayer, hoy ni lo intento, saco una foto y en ese momento pasan un libio, un marroquí y un tunecino que lleva la voz cantante. Charlo con ellos. El tunecino paso por Quíos cuando la isla era un lugar de tránsito en el que se quedaban como máximo un día o dos. Se acordaba de zaporeak y cuando le digo que soy español, se alegra. Es una reacción normal entre los refugiados y me hace sentir orgulloso de la respuesta a nivel de voluntariado que viene desde España.

La cuestión es que en aquel momento que de día en día avanzaban, de repente se truncó y cierran fronteras y los bloquean en campos. Ben me cuenta que ese lugar es como una cárcel y que ellos no han hecho nada malo, que sólo quieren trabajar. Les cuento que mi idea es visibilizar eso y que si me quiere enviar su opinión sobre su viaje y la política europea que se lo agradezco. Su respuesta inicial es cagarse en todos los estamentos gubernamentales. Le entiendo.

Son las 12:00 y aún me quedan 100km, algo he gestionado mal hoy. Así que me pongo en camino y ruedo por la 1 dirección Gyor. Pasado Tatabanya, me desvío por una carretera secundaria hacia la 81. Un tramo de toboganes que para los que conozcáis Navarra, era como rodar por la Ultzama. Una carretera estrecha flanqueada por árboles de un verde intenso y que te refresca de verlos.

Entre medias me he parado en Kornye para comer algo, ya eran las dos y casi me quedaba la mitad de la etapa. He disfrutado de esa carretera secundaria hasta llegar a la nacional. Ahí se acabo la paz, pero lo bueno era que quedaba menos. He puesto el turbo, he subido dos km/h y sin parar hasta Toltéstava. Un pueblito residencial cerca de Gyor. Muy parecido a todos los que he visto por el camino. Pequeños pueblos, con iglesias peuqeñas, de una torre afilada y tranquilos. Hungría es muy bonito.

130km que me han acercado a Eslovaquia. Mañana nueva frontera.

Día 25

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