Etapa 11: Svilajnac-Beograd

Después de seis etapas desde Axioupouli, la llegada a Belgrado supone un descanso en el camino.

Tener la cocina del motel cerrada hasta las 8:30, me ha puesto en la carretera pronto. Antes de irme me he despedido de Radovan, pero con su contacto para que me cuente sus experiencias y opiniones con los refugiados en Serbia.

Las cosas pasan por algo, no tenía que desayunar en el motel y a los 15km de salir, en un pueblo una tiendecita me ha llamado la atención y he vuelto. Era una especie de carnicería donde a la vez cocinaban bocadillos. Ellos no hablaban inglés, pero gracias a todos los recursos gestuales hemos logrado comunicarnos. Un raro después un fabuloso bocadillo de pollo, huevos y tomate me ha alegrado la mañana. Lo increíble ha sido al pagar, “¿Colica costo?”, su mano dice que nada, insisto y su mano, más. Me ha explicado en serbio y la barrera del idioma me deja con la incógnita de porqué ese detalle.

Con una sonrisa en la boca sigo camino, pero hoy era de esos días en los que uno pierde el Tour de Francia. Mis piernas no carburaban y llegar a la mitad e la etapa ya ha sido un esfuerzo. Mientras tanto el paisaje verde dirección al Danubio era llano y sin viento.

Conforme llegaba a mi parada, pensaba que quería comer sandía y justo he ido a parar a una placita pequeña donde sobre la mesa vendían varias. Ese era mi lugar, y he decidido comprar la más pequeña: 6 kilos. Calculo que uno me he comido, los otros 5 los he regalado a gente que pasaba por ahí.

Con algo más de agua y comida en el cuerpo afronto la segunda mitad, sobre el papel 55km para terminar, en realidad, la carretera ha decidido plegarse sobre si misma con cuatro puertos a cada cual peor y encender el sol hasta los 40º. Llegar a Belgrado ha supuesto una paliza con premio en los últimos 10, una avenida que miraba hacia el lugar donde dormiré y que me ha cruzado la ciudad sin dar pedales. Tranvías, coches y mucha vida en la capital serbia.

En el hotel me esperaba mi gran amigo Gus, la etapa acababa con regalo y es el de cruzar camino dos días con él. A la tarde paseo por la ciudad y cita con una Stif, una chica irlandesa que trabaja para NRC (ONG Noruega) con los refugiados en la ciudad.  Mañana nos enseñará mejor los campos, pero ya nos ha situado con que Serbia ha acogido a gran número, que ha en la frontera con todos los paises y que ahora los países limítrofes se han sacado de la manga una ley, que en caso de estar en los 8km desde la frontera puedan devolverlos. Vamos, una ilegalidad permitida quje enrojece más a los gobiernos europeos.

Otro día haré mi reflexión a las experiencias vividas, de momento os dejo con los 120km de etapa y un día descanso activo con refugiados en Belgrado.

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